Olimpia cumplió a su afición y le dio la 30

El León se tituló de forma inobjetable, un campeón hecho de constancia, de solidez, del mejor fútbol y de contundencia. Fue el mejor de principio a fin en el Torneo Clausura 2016 de la Liga Nacional del fútbol hondureño, lo ratificó este domingo con el 3-1 (5-2 global) sobre la Real Sociedad, por eso lo menos que se merecía era subir al trono y sentirse es otra vez el rey.

La afición blanca, mayoría en el país, ha vuelto a sentir el orgullo de ver a su equipo levantar la copa y beberse la gloria. ¿Y Real Sociedad? Lástima que solo uno es campeón, pese a sus grandes méritos y a su rebeldía, al equipo de Tocoa no le ajustó y volvió a sentir en carne propia la amargura de quedar subcampeón.

Por cuarta vez en su corta historia el representativo de Valle Aguán se quedó cerca como si fuera destinado para ser un eterno segundón. Pero deberas el equipo de Colón es como un campeón sin corona.

Qué gigante el Olimpia, qué noble su afición que ayer lo arropó y se le entregó con alma vida y corazón. La Ultrafiel protagonizó la más grande fiesta de gala en un estadio Nacional repleto de blanco.

El inicio fue extraño, en los primeros 10 minutos la Real Sociedad se mostró con mucho caráter y el Olimpia se plantó con mucha cautela en la cancha del coloso capitalino, pese a ser alentado por un público fervoroso.

Sin embargo el visitante tuvo la posesión de la pelota y transitó perfecto por el costado izquierdo con Elkin González y Cristian Altamirano pero le faltó claridad y profundidad para golepear a su adversario.

Cómo le costó al Olimpia salir a jugar, no le encontraba la vuelta al partido, lo asfixió la presión que le ejerciío la Real Sociedad con Jonathan Paz y Danilo Tobías. El gran problema del Olimpia pasaba por su falta de protagonismo, Óscar Salas, Oliver Morazán y Alexander López no lograban generar fútbol, eran como enemigos de balón, mucha imprecisión.

Muy ansioso el Olimpia, lo traicionaban los nervios y Real Sociedad inteligentemente lo percibió así y le sacó provecho. Muy seguro y sólido el cuadro de tocoa en defensa, con buen caudal de fútbol pero otra vez le faltó ser certero.

La poca generación de juego de la media cancha obligó a los atacantes albos Carlo Costly, Romell Quioto y Alberth Elis ir atrás a traer balones y surtió efecto. Precisamente en una de esas jugadas Elis ganó la línea de fondo por derecha y envió un centro bajo para El “Cocherito” quien solo bajo el marco mandó la pelotra sobre el horizontal.

Pero el equipo de Tocoa es trágico, al minuto 41 tuvo que perder por un tirón al contención Jonathan Paz, su mejor hombre hasta ese momento. Por él ingresó Sergio Peña. La jugada más clara se produjo al minuto 44 cuando Altamirano habilitó a Harlinton Gutiérrez quien superó en velocidad a la zaga alba pero sacó un tirititito y el portero Donis Escober se quedó con la pelota.

El primer tiempo terminó con un ida y vuelta intenso, Olimpia se dio cuenta que el 2-1 en la ida no le garantizaba nada y salió a proponer el partido porque seguir aguantando era un suicidio.

El complemento se jugó a altas revoluciones y con un ida y vuelta intenso. Costly falló una clara de cabeza para el Real Sociedad y Tobías perdonó al Olimpia también de cabeza. Un vértigo impresionante, de propuesta.

Elkin González cobró un tiro de esquina, Rony Martínez la prendió de aire, la pelota dio en el poste de la portería merengue y en el rebote Marco Tulio Vega la mandó al fondo de la red. Era el 0-1, minuto 53.

Estaba pegado el León, estaba herido pero no de muerte. Reaccionó como los gigantes. Pero faltaba lo mejor de la tarde. Salas llegó a ejecutar una falta, la pelota superó la barrera y se anidó en el rincón izquierdo del arco. Era el 1-1, minuto 70. Qué golazo, qué golazo, para enmarcarlo. Se estremeció el Nacional.

Pero Olimpia sabía que tenía que aprovechar ese momento para liquidar al rival y así lo hizo. Alex López llegó a cobrar un tiro libre, Donaldo Morales rechazó la pelota infantilmente y el defensa Carlos Solórzano en su intento de rechazarla la empujó al fondo de su propio arco. Era el 2-1, minuto 74.

Ahí comenzó la más grande fiesta olimpista con una afición que incluyó el “Ooooleeee, ooooleeee, ooooleeee”. Y en ese ambiente un inspirado cayó el tecero: Carlos Will Mejía ganó la línea de fondo por izquierda y habilitó a Costly quien sin arquero solo llegó anotar el 3-1 al minuto 93. Campeón, justo campeón. Otra vez el rey.

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